Resumen de la visita-charla de Irit Green a la muralla de Ávila

En Marzo de 2006, con motivo de la presentación del libro Caminos de Sefarad escrito por el profesor Pancracio Celdran, dando un paseo por el recinto amurallado quedé asombrada al descubrir palabras hebreas grabadas en sus piedras. La muralla de Ávila es rica en epigrafía hebrea, hecho en el que nunca antes había reparado nadie. De hecho, el descubrimiento de nuevos textos ha ido en aumento visita tras visita. En Ávila, donde acaso fue dado a conocer el libro del Zohar o Libro del Esplendor escrito seguramente por  R. Mosé ben Shem Tov de León,  que con el Talmud  y la Biblia compone la trilogía de los libros más sagrados para el judaísmo, no sorprende que la vida judía fuera el eje de un movimiento religioso, caldo de cultivo para la formación de un personaje singular: Abraham de Ávila, o Nissin ben Abraham, uno más en una larga lista de los que a lo largo de los siglos han pretendido alzarse con el aura del mesías.

La documentación confirma la presencia judía en Ávila al menos desde 1144. Se detalla en dicho archivo una cesión de Alfonso VII a la Catedral del diezmo de la renta anual que pagaban los judíos. En mi paseo señalé la presencia judía  en el mapa da las dos juderías: la vieja y la nueva.

Pero  lo fundamental: la epigrafía hebrea de las murallas.

En una piedra del lienzo en la de Puerta de San Vicente Leemos: הלך   Halaj  que significa se fue (a su mundo)  Halaj leolamó suele estar grabado al principio de una lápida.

En una piedra podemos leer:

. ת. נ. צ ב Tehé Nishmató Tsrurá    bitsrór haJaím.

Que su alma este en la bolsa de la vida.

En varias piedras podemos ver dos manos. Este símbolo es el de la lápida del Cohen o sacerdote, el difunto seria de una familia sacerdotal.

El modo de grabar las manos,  adopta la postura de bendición de los sacerdotes ya desde la época bíblica. Con los dedos se crea cinco grupos  y así se ve tres huecos, que son la letra shin. Es la bendición de la Paz- Shalom para el  individuo y el pueblo.  La unión de los dedos es como la unión de las personas; da la Paz.

La palabra Zion aparece en una piedra que seguramente no era una lápida y eso es IMPORTANTE porque indica que no sólo aprovecharon piedras del cementerio. Seguramente extraída de la pared de una sinagoga.

En la sinagoga se reza mirando a Jerusalén, y en  la pared en esa dirección se pone el nombre de la ciudad sagrada que uno de los apodos que también menciona el profeta Isaías  es Zion.  El nombre de Zion se menciona 156 veces en la Biblia. El Monte Moria  también  era denominado Zion en la antigüedad.

La piedra lápida más clara dice:

Nikbar Hanake Meir נקבר הנקה מאיר

Aquí yace el que tiene Las Manos Limpias HANAKE – Hanaki Kapaim Haya Meir.

Aquí me pregunto ¿Acaso estamos ante la lápida del abulense Meir el herrero, que está documentado como un profesional de ese nombre que tuvo herrería en Ávila?

Otra piedra del cementerio dice;

Kadosh UBaruj Itzjak: Santo y bendito, acrónimo. Isaac: ק’ו יצחק

La piedra siguiente no es un lapida, podría ser de la sinagoga o de la entrada al campo santo por lo que dice:

Kupát Gemilút Jasadím: la hucha de las buenas acciones. En acrónimo: ק ג ח

Otra lápida dice;

Tanuaj Nafsho began Eden; Se trata de un acrónimo con el significado de  TANBEGA תנבגע ‘Que su alma descanse en el jardín de Edén’.

Varias piedras  de naturaleza no lapidaria muestran grabados parciales de candelabros o Menorot de siete brazos, símbolo usado en las sinagogas e instituciones judías como las escuelas. Se puede ver en ambos lados de la muralla, de la puerta de San Vicente. Si fueran parte de una lápida serían más pequeños los fragmentos.

Otra lápida, fuera d la muralla, en la calle el Rastro, tiene que ver con una mujer; Raquel hija de R´:

Rajel Bat R´: ‘רחל בת ר

El nombre Raquel está grabado en tamaño grande, acaso referido a su  importancia social… ¿Quizás la hija de R Moshe Shem Tov de León? Esta mujer debió tener un papel importante en la vida judía de la ciudad.

Entre los nombres judíos que aparecen en la documentación antigua de Ávila, muchos de ellos siguen siendo nombres utilizados en la tradición judía sefardí.

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